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sábado, 22 de junio de 2013

Antonio Arrabal Trujillo (Cateno), destino - Upington (Sudáfrica)



  * Ver álbum de fotos al final del artículo.

Me llamo Antonio Arrabal Trujillo, y los vecinos de Almogía me conocéis como Antonio “Cateno”. Acepté gustoso la petición que esta asociación cultural de nuestro pueblo, ACTÚA, me hizo para que os contara mis experiencias y las razones de mi marcha a trabajar al lugar donde me encuentro: UPINGTON (SUDÁFRICA).

-¿Por qué te fuiste?
Estaba trabajando en Baeza y sólo me quedaba un mes de trabajo allí. Un día, mientras estaba en la playa con mi familia en agosto, esperando que empezara un Real Madrid-Barcelona, me llamó mi jefe de grupo y me dijo que tenía un nuevo trabajo para mí. Él ya estaba haciendo las maletas, pero si me animaba esperaba contar conmigo en esta nueva aventura. Nos iríamos a Sudáfrica. Como comprenderéis a partir de oír eso, todo pasó a un segundo lugar. Ni recuerdo qué pasó con el partido de fútbol. Mi cabeza no paraba de darme vueltas y me sentía desconcertado. Sin embargo, tras consultarlo con mi mujer y gracias a su apoyo y comprensión, esa misma noche llamé a mi jefe para confirmarle que me iba con él y una semana más tarde ya estaba en Sudáfrica. Me saqué el pasaporte y estuve volando desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde del día siguiente. Fue un día muy, pero que muy largo. De Málaga pasando por Madrid, llegué  a París y de allí a Johannesburgo. Ya estaba en Sudáfrica, sin embargo, aún me quedaban 1000 km hasta llegar a mi destino: Upington.

-¿Fue difícil tomar la decisión?
Por supuesto que sí. Para empezar se me quitaron las ganas de todo. Ni fútbol, ni playa, me aguó la fiesta. Ya había trabajado fuera de España, pero nunca fuera de Europa. Lo primero es mentalizar a la familia y a uno mismo. Uno quiere trabajar y si aquí no hay trabajo hay que buscarlo fuera, no hay más remedio.

-¿Qué trabajos realizas allí?
Mi empresa está construyendo una planta termosolar de 600 hectáreas, en pleno desierto. Es un proyecto muy importante e innovador para aquellas tierras y necesitan mano de obra cualificada.

-¿Cómo es Upington?
Es un pueblo de unos 75.000 habitantes, en una proporción aproximada de 60% de raza negra y el 40% restante de blancos. Prácticamente no hay edificios altos y la gran mayoría son casas matas y granjas. La principal industria de la zona es la agricultura. Una cosa que me sorprendió bastante es que una de las actividades agrícolas más importante en esta zona del mundo es, al igual que en España, el cultivo de la uva.
En las llanuras que bordean el río Orange, hay grandes extensiones de viñedos que permiten tener magníficos vinos y pasas de buena calidad, que exportan al resto del país. Junto con la agricultura, la ganadería es la otra gran forma de vida de los habitantes de Upington, predominando el ganado vacuno.  Esta ciudad, es la población más cercana a las cataratas de Augrabies, posiblemente la reina de las cataratas de Sudáfrica.

-Has cambiado de cultura y continente. ¿Cómo es tu vida allí?
Aterrizar en el aeropuerto de Upington fue un cambio muy brusco para mí. Primero me encontré con el inconveniente del idioma. Algunos chapurrean el inglés igual que yo, pero la mayoría hablan afrikaans, zulu, botswana y otros dialectos, por lo que entenderme con ellos fue bastante complicado. Actualmente doy clases de inglés para intentar comunicarme con los habitantes, aunque es el idioma que menos hablan. Hay que conducir al estilo inglés, volante en la derecha y coche a la izquierda, y eso también fue una aventura. Y el problema no era sólo cuando estaba allí, ya que cuando ya me había acostumbrado volvía a España por vacaciones y aquí volvía a tener que reaprender.

También hay una gran diferencia en los horarios. Amanece a eso de las 05:00 de la mañana y a las 4.30 h. de la tarde es de noche. El almuerzo es a las 12 de la mañana. Sin embargo, de todo lo que peor llevo es el tiempo. No consigo acostumbrarme al calor, el clima es desértico extremo, muy seco y aunque cada 15 o 20 días llueve torrencialmente durante un par de horas, generalmente hace muchísimo calor. Es más,  es curioso que llueva a cantaros durante dos horas seguidas y a pesar de todo, una hora más tarde todo vuelve a estar igual de seco.

-¿Qué es lo que más te gusta de Upington?          
La hospitalidad de la gente. Realmente es una zona muy pobre, algunas personas no tienen ni para comer. Muchas mañanas los trabajadores llegaban sin haber comido nada desde el día anterior. Pero a pesar de todo, la gente es feliz. Saben sacar lo bueno de la vida y disfrutar de los amigos y la familia. No tienen la necesidad de tener cosas superfluas como en Europa; les es suficiente con poder disfrutar de lo que tienen.
Mi casera me trata como una madre, está siempre pendiente de mí, y me invita a sus barbacoas y fiestas familiares.
La verdad es que son gente muy amable y generosa y la vida diaria es muy tranquila.


-¿Y lo que menos?
Lo que menos me gusta son las altas temperaturas, la desigualdad social entre blancos y negros, y la pobreza que existe.

-¿Qué es lo que más te ha sorprendido?
Lo que más me ha sorprendido es dónde estoy. Es una zona desértica, no hay ni un árbol por ningún lado. También me ha sorprendido mucho la tranquilidad de la gente, no se alteran por nada, viven a otro ritmo.
Hay rancheras, para el trabajo en el campo de la uva. Mucha pobreza, chabolas.
Ahh sí, es muy curioso el tema de la luz, en Ugington compran los watios a medida que se consumen, es como una tarjeta precarga de móvil. También me sorprendió que no haya transporte público.

-¿Qué echas de menos de nuestro pueblo?
Se echa de menos a la familia, los amigos, el poder pasear por las calles de Almogía y cómo no, las fiestas como la Semana Santa.
En cuanto a la comida, echo mucho de menos un platito de gazpachuelo, una sopa del puchero, o cualquier cosa de cuchara. Por aquí la cuchara se utiliza muy poco.

-¿Has podida visitar algo del país?
Tuve la oportunidad de ir a un safari fotográfico al Parque de Kgalagadi. Parque en plena naturaleza de unos 400 km2, entre los países de Sudáfrica, Namibia y Botswana. En él pude ver numerosos animales salvajes: el springbok,  el eland, el ñu, jirafas, leopardos, leones, cebras, zorros, hienas. Hay mucha variedad de aves y reptiles. Me llamó la atención muchos árboles calcinados por los rayos de las tormentas y los esqueletos de los distintos tipos de cabras. También me resultaron curiosas las dunas del desierto.

-Después de todo lo que nos has contado ¿volverías a irte a este u otro lugar?
Sí, por supuesto, yo ya lo viví como hijo de emigrante cuando tenía 4 años. Recuerdo que algunos domingos, mi madre nos vestía a todos con la ropa más nueva que teníamos y bajábamos al Teléfono para hablar con mi padre que estaba trabajando fuera de España. Esto es algo que nunca olvidaré, ya que suponía una gran emoción para todos poder hablar con mi padre aunque solo fuese un ratito y muy de tarde en tarde. Afortunadamente las cosas han cambiado muchísimo y hoy día con Internet podía hablar y ver a mi familia todas las noches. Esto es muy importante ya que no pierdes es contacto en ningún momento y te da fuerzas para seguir. Se puede decir que ahora estamos menos lejos que antes.

-¿Recomendarías a tus allegados que aprovecharan oportunidades fuera de su tierra?
Claro que sí. Muchas veces somos muy cómodos y nos cuesta salir. He ido donde me han ofrecido el trabajo: Cádiz, Cuenca, Córdoba, Madrid, Italia, Sudáfrica. Estar mucho tiempo fuera me ha servido también para valorar mucho más el tiempo que paso con la familia. Ahora cuando estoy en casa hago cosas que nunca habría hecho, como llevar mis niños al colegio.

-Para terminar ¿quieres contarnos algo más?
Bueno, siempre hay cosas que contar, pero me llamó la atención el ver a gente ir a comprar al super descalzos, aquí es algo normal. De hecho cuando jugamos al fútbol, algunos “morenos” juegan descalzos, y le pegan a la pelota más fuerte que yo, es alucinante.
           
Además, me gustaría contar una anécdota que me pasó: coincidí en una obra con dos ingenieros españoles, para resolver unos problemas de cálculo en la cimentación de una torre. Dos días después tomamos el mismo avión desde Upington a Johannesburgo. Ellos iban vía Londres y yo vía París. Pero en la capital de Sudáfrica nos dio tiempo a charlar. Uno era de Sevilla y otro de Asturias, yo les dije que era de un pueblo de Málaga. El asturiano me dijo que vivía en Málaga y que su novia era de un pueblo. Le pregunté de qué pueblo era, y me dijo ALMOGÍA.  Cuando yo escuché esta palabra en el aeropuerto de Johannesburgo sentí un repeluco y me entraron ganas de abrazarlo. A veces, qué pequeño es el mundo.





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jueves, 29 de noviembre de 2012

Juan Francisco Aguilar Moreno, destino - Munich

*Ver álbum de fotos al final del artículo.

Me llamo Juan Francisco Aguilar Moreno y soy un morisco de 28 años que, por motivos educativos, económicos y laborales, decidió un día dejar de jugar en las estrechas y escarpadas calles de Almogía, mi pueblo, para caminar por las grandes avenidas cargadas de historia de Berlín o por aquellas llenas de tradición centroeuropea de Múnich, donde desde hace 3 meses resido.

Mi niñez se desarrolló entre la conocida “Calle el Viento” y la Plaza de la Constitución. Cada tarde, multitud de muchachos de diferentes edades nos reuníamos allí para jugar. Además, como buen niño de Almogía, asistí a clase en el colegio Padre Miguel Sánchez y formé parte durante casi 15 años de unas de las bandas de música que, día tras día, son un referente musical para la provincia y Andalucía en general.

Ya desde temprana edad mostré facilidad tanto para los números como para los idiomas y estoy seguro de que, dichos detalles, marcaron un poco las pautas para que, en 2008, finalizase mis estudios de Ing. Técnica de Telecomunicaciones y me interesara por el aprendizaje de nuevas lenguas ya que éstas serían una herramienta importante para mi futuro.

Mi primer cambio de residencia se produjo en el verano de 2002 (3 meses antes de empezar la universidad) y vino a través de una beca de idiomas que obtuve por parte del Ministerio de Educación. Mi destino fue Dublín (Irlanda). Durante un mes completo estuve instalado en el seno de una familia de la cual jamás podré olvidarme. Desde el primer momento me hicieron sentir como en casa, uno más, y fueron tantas y tan buenas las experiencias que pasé junto a ellos que, aún a día de hoy, mantengo el contacto. Por otra parte, he de decir también que los irlandeses son una cultura que no dista tanto de la nuestra a pesar de la distancia que nos separa. Suelen ser gente sencilla, con grandes tradiciones y cargadas de sentido del humor.

Fue en 2009, ya con mis estudios de ingeniería finalizados y con la crisis económica en la portada de todas las noticias cuando me empecé a plantear el aprender una lengua como la germana. De todos es conocida su dificultad y el esfuerzo que esto conlleva pero, tras consultar la opinión de familiares, amigos y conocidos dentro del sector, además de conocer que Alemania contaba con una economía fuerte y una potente industria tecnológica, la posibilidad de optar a una oportunidad allí quizás era una de las mejores opciones que podía barajar.

Decidí entonces inscribirme en un curso de alemán que la Junta de Andalucía ofrecía durante los 3 meses estivales. Prácticamente ocupó todo mi tiempo durante ese verano. A pesar de realizar algunas entrevistas en diversas empresas no conseguía pasar el proceso de selección dada mi poca experiencia laboral en el sector. Una vez finalizado éste y dado los buenos resultados conseguidos, la profesora me comunicó que habían salido a concurso 10 plazas becadas para la realización de prácticas de empresa en Alemania pero que debía prepararlo muchísimo puesto que el proceso de selección iba a ser a nivel de Andalucía y la competencia bastante dura. Exámenes psico-técnicos, lingüísticos y entrevistas de trabajo formaron parte de la criba pero el 30 de Noviembre de ese mismo año estaba embarcado en un avión rumbo a Berlín junto a 9 compañeros.

 Allí nos esperaba quizás una de las experiencias más extraordinarias a las que una persona puede optar curricularmente hablando. Por delante teníamos 6 meses de convivencia con una cultura, un idioma y unas tareas a las que nunca antes ninguno de nosotros nos habíamos enfrentado. Lógicamente el miedo a lo desconocido y por supuesto al idioma era lo que más presente estaba y lo que más nerviosos nos ponía.
En tan sólo 3 horas nos encontrábamos aterrizando en la que, hasta hoy, ha sido para mí una de las ciudades más increíbles que he podido conocer: Berlín. Berlín con más de 3.5 millones de habitantes presume de ser una de las ciudades más modernas y cosmopolitas del mundo. Con inmensas avenidas y calles cargadas de vida (dada la cantidad de culturas que conviven en ellas) es en mi opinión, la ciudad que mejor resume la historia de Europa en el s. XX por todos los momentos históricos que han acontecido en ella. Capital del III Reich de Hitler1 y dividida por un monstruoso muro2 durante 28 años, es en nuestros días una de las capitales con mejor calidad de vida por sus bajos precios, rentas bajas, etc. comparadas con otras capitales como Londres, París, Roma o Madrid.

Cómo he dicho, Berlín es una capital cargada de vida, arte, historia y monumentos. En toda guía que se precie se podría destacar:
- Puerta de Brandenburgo3 conocida también como la “puerta a occidente” durante el periodo de la Guerra Fría (1945-1989)
- El Reichstag4 (sede del parlamento alemán)
- La “East Side Gallery5 o galería del lado este (más de 1.3 km de muro que actualmente queda en pie y que conforma la mayor galería de arte al aire libre del mundo).
- El Monumento a los judíos de Europa asesinados6. Gigantesca plaza convertida en memorial con 2711 bloques de hormigón a diferentes alturas y que representa un gran monumento funerario. Estos bloques se encuentran barnizados con un producto especial “anti-graffitis” que la empresa que fabricaba el mortífero gas “Zyklon B”, que mató a millones de personas en los campos de concentración, dona a la ciudad. De esta forma se evita cualquier tipo de vandalismo que lo pueda deteriorar.
- La Torre de Televisión7.

La mayoría de ellos, símbolos de la II Guerra Mundial así como de la Guerra Fría y la extinta DDR8, se asoman sobre los bajos edificios de arquitectura comunista o centroeuropea (según la parte de la ciudad en la que nos encontremos, Berlín Este u Oeste respectivamente). Además, otra de la diferencia de estos años y con la que cuenta esta ciudad, es que, a modo de curiosidad, la red de tranvías sólo circula en la parte oriental con lo cual es muy fácil diferenciar en qué lugar nos encontremos.

Desde el momento de mi llegada a la ciudad estuve instalado en una residencia de estudiantes situada en el lado occidental entre los barrios de Spandau9 y Charlottemburg-Wilmersdorf10. Durante el primer mes asistí cotidianamente a clases de alemán y ya, a partir del segundo, empecé a realizar funciones como técnico en una pequeña empresa berlinesa. Ésta era una empresa dedicada a las Smart-Card o tarjetas inteligentes y en ella, mis funciones principalmente eran la coordinación del proceso de calidad y funcionamiento de los productos así como la gestión de una pequeña cartera de clientes hispanohablantes con la que contaba la empresa.

Fue tras la finalización de las prácticas y con Tamara (mi novia, que también había venido a buscar una oportunidad puesto que también había finalizado sus estudios de Turismo) ya instalada conmigo, cuando decidimos lanzarnos a la aventura. La beca había concluido, no tenía su respaldo y además, la situación en España comenzaba a apretar. Juntos comenzamos una intensiva búsqueda de trabajo y de vivienda ya que, en ese momento, ninguno de los dos barajábamos la posibilidad de retornar a casa dado el movimiento que el mercado alemán estaba experimentando.

En escasas semanas nos encontrábamos instalados en un caluroso estudio en el barrio de Friedrichshain11 (Berlín Este) y en el que estaríamos residiendo durante toda la estancia en la ciudad. Tamara por su parte había encontrado un puesto empleada en un lujoso hotel de cuatro estrellas y yo otro como recepcionista en uno de tres. La idea principal que rondaba nuestras mentes era la de mejorar el idioma a toda prisa ya que era un detalle imprescindible si alguna vez queríamos optar por un puesto más especializado y acorde a nuestras titulaciones.

Sin dejar de buscar dicho cargo y cumpliendo con estas obligaciones, nuestra vida en Berlín transcurría armónicamente junto a nuestra “familia berlinesa” a los que debo mencionar: amigos como Arturo Acosta (León), Nacho Sandoval (Madrid), Diana Pérez y Antonio Serrano (Málaga) hicieron que esta experiencia tomase el color que hoy día tiene y que nuestro paso por Berlín dejara una huella imborrable en nuestras vidas.

Tres meses han pasado ya desde que dejásemos atrás todo lo construido en la capital alemana y pegásemos el salto hasta la ciudad de Múnich. Todo surgió como de sorpresa pero, por fin, tras casi 2 años lejos de familiares y amigos, tenía la oportunidad de optar a lo que había venido a buscar a Alemania: conseguir un puesto especializado y formarme curricularmente. Actualmente desempeño un cargo de ingeniero en la empresa automovilística BMW donde realizo tests de diagnosis y calidad de software. Allí la competencia es muy fuerte y el nivel de exigencia y dedicación tan extrema como una firma internacional como esa requiere.
Mi dominio con el lenguaje así como las competencias formativas deben estar a la altura así que compagino mi trabajo con un curso intensivo de alemán que la empresa ha puesto a mi disposición con el objetivo de facilitarme la comunicación con los compañeros y el resto de departamentos.
Múnich, con casi millón y medio de habitantes y sede olímpica en 1972, combina tradición bávara y frenética actividad siendo, a su vez, el motor financiero de Alemania debido a la cantidad de empresas que tienen aquí su sede principal (BMW, Siemens, etc.). Conocida por la calidad de su cerveza y por su Oktoberfest12 en Múnich y alrededores es imprescindible visitar:

- Das neue Rathaus13 (nuevo ayuntamiento de estilo neogótico) y su famoso carrillón.
- La Catedral de Nuestra Señora14 o Frauenkirche
- El Palacio Real15
- El Castillo de Neuschweinstein16 (situado en Füssen, una pequeña población de los Alpes bávaros)

Sin duda, esta larga estancia y a su vez experiencia, lejos de mi familia, amigos, mi pueblo y mi país me han enseñado a comparar y por supuesto, a valorar positivamente, detalles que no se aprecian habitualmente dentro del contexto natural de cada persona. Aspectos como el carácter abierto de la gente, la comida, el clima y por supuesto el calor familiar suelen añorarse con suma frecuencia.

Los alemanes son gente más reservada pero a su vez, bastante bien educadas y respetuosas. Suelen hablarte de “usted” desde el primer momento y además, lo normal es que a priori guarden un poco la distancia (aunque afortunadamente gente de carácter abierto también puede encontrarse en cualquier lugar del mundo). Por supuesto el sabor casero de la comida está cada día presente en mi “melancolía personal”. Adoro comer y cocinar pero, a pesar de que no se me da nada mal, considero que cualquier plato, sea cual sea, no sabe igual y no se degusta de la misma forma como en compañía de los tuyos.

Para concluir debo decir que, a pesar de todas las añoranzas que acabo de narrar, de todo el cariño que se pueda echar de menos y de todas las comodidades que en casa se puedan disfrutar, lo volvería a hacer. Recomendaría a cualquier persona la experiencia de conocer gente apasionante, de abrir la mente a nuevas costumbres y formas de vivir y de visitar increíbles lugares.

“Toda la gama de la experiencia humana es tuya, y puedes disfrutarla, si decides aventurarte en territorios que no te ofrecen garantías”. Wayne W. Dyer




Actua's Almogia por el mundo Juan Francisco album on Photobucket
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Alemania_Nazi
[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Muro_de_Berlín
[3]http://es.wikipedia.org/wiki/Puerta_de_Brandeburgo
[4]http://es.wikipedia.org/wiki/Reichstag_(parlamento_alemán)
[5]http://es.wikipedia.org/wiki/East_Side_Gallery
[6]http://es.wikipedia.org/wiki/Monumento_a_los_judios_de_Europa_asesinados
[7]http://es.wikipedia.org/wiki/Torre_de_Televisión_de_Berlin
[8] http://es.wikipedia.org/wiki/República_Democrática_Alemana
[9] http://es.wikipedia.org/wiki/Spandau
[10] http://es.wikipedia.org/wiki/Charlottenburg-Wilmersdorf
[11] http://es.wikipedia.org/wiki/Friedrichshain
[12] http://es.wikipedia.org/wiki/Oktoberfest
[13] http://es.wikipedia.org/wiki/Nuevo_Ayuntamiento_(Múnich)
[14] http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_Nuestra_Señora_de_Múnich
[15] http://es.wikipedia.org/wiki/Residencia_de_Múnich
[16] http://es.wikipedia.org/wiki/Neuschwanstein